Extractos de "Cosmos, portal de luz"

A través de este tratado de cosmología el autor del libro “Cosmos, Portal de Luz”, el escritor Ernesto Barón, nos introduce por las ventanas del inconmensurable Universo, para darnos a conocer toda la variedad de energías que en el cosmos existen.

 

“Los hombres de ciencia están cada vez más convencidos que los radiotelescopios son teléfonos que nos conectan con el Universo. La alta tecnología está dando muchos avances al respecto, incluso se afirma que el programa HRMS se encargará de barrer la galaxia con microondas de alta resistencia.”

“Las energías emanadas desde el Universo están contenidas en todo lo creado, desde allí se gestan y se proyectan, solo necesitamos tener el grado de conciencia suficiente para percibirlas en toda su magnitud. La naturaleza y en especial el hombre son antenas receptoras, generadoras y transmisoras de energías…”

“Profundizando y comprendiendo un poco más este campo bioenergético diremos, así como existe un código genético depositado en la célula humana, también el alma tiene un código inteligente. El Átomo Nous, ubicado en el ventrículo izquierdo del corazón, donde el torrente sanguíneo es más limpio, registra durante su vida física una misión específica y es impulsado por el intuito y la comprensión.”

“Existen astros en el inconmensurable espacio estrellado que debido a su alto grado de desarrollo y pureza, han creado una energía tan poderosa que con el solo hecho de estar en contacto a través de la distancia o por medio de la reflexión profunda, son un alimento para nuestra alma, ya que sirven de apoyo a nuestro trabajo interior.”

“Polar o Polaris es el astro que está en el punto más exacto del Polo Norte celeste y se le conoce como la estrella del Norte. Afirman los grandes sabios que en estas regiones trascendentales del Protocosmos y Ayocosmos está presente la infinitud y la espiritualidad de todo lo existente.”

“Las principales estrellas del Dragón, Rastabán, Yemanín a la cabeza, Altais, Grumiun, Giansar, Edasich y la propia Thubán, corresponden a las Siete Joyas del Dragón constelar que nos refirieron los antiguos textos orientales.”